BREVE ESTUDIO DE LA COMUNIDAD VEGETAL PRESENTE EN EL AREA DE ALIMENTACION SUPLEMENTARIA DE BINACED

 

Manuel Castillo

F.A.B.

Junio 2009

                En el estudio se ha tratado de acercar el componente  botánico del  área de alimentación a los interesados en el mundo vegetal.  Para ello se hace una breve reseña de cada planta con el nombre popular que recibe en la zona y el científico, así como de una fotografía para facilitar su identificación, por supuesto que no es un estudio detallado y exacto de toda la comunidad vegetal existente, tan solo se han reflejado aquellas que son más curiosas por su componente antropológico o útiles en medicina popular, las tóxicas o simplemente las más fáciles de distinguir.

                En el área de alimentación de Binaced (Huesca) se circunscribe a una muela terrosa que fue vallada en el año 1983 y que hasta ese año había sido sometida a una gran presión de pastoreo, por lo que partiendo de un terreno geológicamente arenisco y degradado por el paso del ganando ovino, se ha ido regenerando con la vegetación propia de esa latitud sin la intervención humana salvo en contadas ocasiones, donde se ha repoblado principalmente en la faldas de la loma con algunos ejemplares de “pino carrasco”, Pinus halepensis, (Fotografia nº1), “carrascas”, Quercus rotundifolia, (Fotografia nº2), “cipreses”, Cupressus sp., (Fotografia nº3) y algún “almendro”,  Prunus dulcis, (Fotografia nº4).               

                También en los bordes de la balsa se repoblaron con estaquillas sus orillas de “tamarizas”, Tamarix gallica, (Fotografia nº5 a, b) y en la actualidad se estudia una nueva repoblación con “sabinas”, Juniperus phoenicia, (Fotografia nº6).  Los mismos años que hace que se valló o más deben llevar viviendo un par de “oliberas”, la falta de agua y de nutrientes hace que hayan crecido muy poco, Olea eropaea, (Fotografia nº7).

                Por la muela  contados arbustos de  “coscoja”, Quercus coccifera, (Fotografia nº8) que van ocupando naturalmente el terreno y se supone que de semillas transportadas por nuestros amigos alados se están repoblando naturalmente las laderas, así encontramos luchando contra la roca, agrietándola, hasta que lograron desarrollarse, unas plantas de “higuera”, Ficus carica, (Fotografia nº9), en la actualidad se han convertido en varios ejemplares adultos que extienden sus ramas hacia el oeste. Del mismo modo hay que suponer que han apare3cido en la cara norte del a muela, un “rosal silvestre”, Rosa canina, (Fotografia nº10) y varios corros de “pimpirigallo”, Vicia sp(Fotografia nº11).              

                A simple vista la mayor parte del terreno se encuentra tapizada de gramíneas que a modo de manta cubren el terreno realizando una auténtica misión de sostenimiento frente a la erosión de la muela, se trata de las llamadas vulgarmente “lastón” nombre por el que se denomina tanto a la Brachypodium retesum, (Fotografia nº12), como a Bromus diandrus, (Fotografia nº13). Y tanto en lo alto del saso como en las faldas de la muela tocando también el camino a principios de mayo podremos observar como un pequeño mar de filamentos se mece con el aire son los “pelos de bruja”, la Stipa pennata, (Fotografia nº14a y b).            

                 Llaman la atención por su colorido, saliendo del invierno, en la cara de la muela que da al norte de los llamados “narcisos” Narcissus assoanus, (Fotografia nº15). Parece que el color amarillo es el dominante entre las flores que encontramos a principios de la primavera, desde las frágiles “jarillas”, Helianthemun sp., (Fotografia nº16) hasta las enhiestas “aliagas”, Genistas scorpius, (Fotografia nº17 a y b). Que contraste, desde la planta rastrera y delicada a la desafiante leguminosa, siempre dispuesta a recordar su presencia a aquel que se le acerque demasiado. Más adelante, en Mayo, también con flores amarillas, en fácil ver en el saso otra leguminosa con las semillas en forma de herradura, la Hippocrepis bourguei, (Fotografia nº18)             

                También muy pronto, en Marzo, florece otra de flores amarillas es, la “bufaralda”, Thhymelaea tinctoria, (Fotografia nº19) antiguamente y a falta de medicamentos industriales, se usaba en medicina tradicional veterinaria para “esbotar” a las caballerías que estaban indigestas, planta con cualidades coleréticas y de elevada toxicidad, utilizada también para teñir la lana de amarillo cuando los tintes eran naturales.

                Mas adelante, a mediados de Mayo florecen las primeras plantas de “ruda”, Ruta angustifolia, (Fotografia nº20) planta usada antiguamente por los pastores para resolver problemas derivados de los partos en sus ovejas. Sus hojas desprenden un olor fuerte y característico, que según la nariz olfatee, le hará merecedor de alabanzas o ascos.

                 Por el contrario con olores siempre bien recibidos la “siempreviva amarilla”, Helichrysum stoechas, (Fotografia nº21) es una planta compuesta que también florece en Mayo y que de sus flores se desprende un aroma muy característico.              

                Desde el principio de la primavera, caminando entre las plantas se hace notar el aromático “tremoncillo” Thymus vulgaris, (Fotografia nº22) con sus flores de color blanquecino, esta planta es usada tradicionalmente en medicina popular con múltiples cualidades desinfectantes o de mermasangre, hipotensoras.

                Muy pronto, antes de que se vayan los últimos fríos, a mediados de marzo ya podemos encontrar flores de color azul salpicando la muela, son de la planta llamada popularmente “sietesangrías”, Lithodora fruticosa, (Fotografia nº23). Es frecuente en los suelos más secos y pedregosos y se usaba en medicina tradicional como hipotensora, para rebajar la sangre y curar los enfriamientos.

               En la parte baja de la cara este de la muela, se encuentra un arbusto de la familia de la efedráceas, no es muy abundante, en la comarca y si muy tóxica, se recolectaba para obtener medicamentos de uso en medicina humana y fue apreciada y recolectada en los años cuarenta, en algunos sitios se le llama “bocha”, es la Ephedra fragilis, (Fotografia nº24).

                Otro arbusto que se encuentra en la muela, frecuentemente en las solanas de todas las laderas que la rodean, es el “escambrón”, Rhamnus lycioides (Fotografia nº25). Fue utilizado como leña floja, sus frutos son negros y sus ramas muy espinosas.

                En lo alto de la muela se encuentran varios ejemplares de arbustos que resistieron el paso del ganado y la acción del hombre. Aguantan también las condiciones más extremas sobre ese suelo pedregoso; peinando los cielos, están los arbustos de las “ginestras” Lygos sphaerocarpa, (Fotografia nº26).

                También en el saso de la muela encontramos un liquen que sobrevive en la condiciones más extremas, es de un discreto color blanquecino, está suelto en suelo esperando que alguien se lo lleve para llegar hasta un zona más húmeda donde revivirá, es estepicursor, se extiende rodando, espera que pegado a las pezuñas de las ovejas pueda ir a otro sitio con más humedad y se llama Diploschistes diacapsis (Fotografia nº27).

                Solamente unas cuantas matas de “espliego”, Lavandula latifolia, se encuentran en uno de los extremos del saso, su floración en verano y su inconfundible olor a lavanda la hacen ser uno de los arbustos más apreciados. (Fotografia nº28).
De la familia de las labiadas, algunas matas de la llamada “orejuda”, Phlomis lychnitis, (Fotografia nº29), ocupan la ladera este, con esta planta se prepara un aceite que ayuda a mejorar las contusiones.
Al borde del camino que nos lleva hasta el área, se puede observar a la “retama loca”, Osyris alba, de la familia de la santalaceae, con frutos rojizos o anaranjados, (Fotografia nº30).

                Menos frecuentes están las matas de “nevadilla”, Paronychia capitata, (Fotografia nº31) planta perenne de propiedades hipotensoras y las “uñas de gato”, Sedum sediforme, (Fotografia nº32), de la familia de las crasuláceas.

                Otra planta con flores no tan vistosa pero muy aromática es la “ontina” Artemisia herba-alba, (Fotografia nº33 a y b), también forma parte de complejo sistema vegetativo que está cubriendo el área de alimentación, apreciada por el ganado, vive en terrenos áridos, su olor es inconfundible y es característica de esta zona. Esta planta padece las puestas de huevos de pequeños dípteros y la consiguiente formación de agallas en sus tallos como puede apreciar en la Fotografia nº33b, esa mas blanquecina que parce algodón, está provocada por un cedidómino, llamado Rhopalomyia navasi.

                Otra planta característica de esta zona es el “esparto”, Lygeum spartum, (Fotografia nº34) es un especialista en suelos secos, antiguamente con esta planta, se fabricaban “fenzejos” y otros útiles, de gran uso en la agricultura.

                Los “sisallos” Salsola vemiculata; (Fotografia nº35), están presentes por toda la muela, con sus frutos alados de color blanquecino, llaman la atención las agallas presentes en sus tallos. Dos son los artrópodos que ponen sus huevos en los tallos de esta planta para completar sus ciclos vitales, son dípteros de la familia de los cedidómidos. Uno, el más abundante, provoca las agallas grandes y redondeadas y se trata de Stefaniola salsolae. Hay otra especie, más escasa, que hace una agallas más pequeñas y en forma de “copa” y situadas preferentemente en la base de la planta que es Stefaniola bilobata.

                Otros dos arbustos que están presentes por toda la muela son, el primero de la familia de las umbelíferas, su nombre científico es Bupleurum frutiscescens (Fotografia nº36) y no se le conoce nombre vulgar y la otra es el “escobizo”, Dorycnium penthaphyllum (Fotografia nº37), de este último, con sus tallos y hojas se fabrican escobas sin mango, escobas bastas.

                En las faldas tocando el camino, dominando las márgenes de los campos domina el arbusto llamado “sosera” Atriplex halimus (Fotografia nº38), utilizando antiguamente en la agricultura para fijar las “margines” en los nuevos campos de regadío, con preferencia por los suelos salinos. Con sus hojas se fabricaba el alimento para los cerdos de consumo familiar, la llamada “pastura”.

                En la parte baja de la muela las matas de “cholibarda”, Dittrichia viscosa, (Fotografia nº39) bordean la parte más húmeda de toda el área, la balsa, florece en Agosto. Con sus frutos carnosos y redondeados encontramos en la parte baja de ladera sur a la Anagallis arvensis, (Fotografia nº40) esta pequeña planta llama su atención por sus flores de color azul intenso, en el mes de Mayo.

                De un color verde llamativo, las “lechetreznas”, (Fotografia nº41), se mezclan en el entorno grisáceo del monte, son de la familia de las euforbiáceas, la Euphorbia serrata, suelta al cortarla un líquido lechoso, látex, de propiedad siempre discutidas y ligeramente tóxicas.

                Floreciendo para la segunda mitad de mayo, con sus cabezuelas hemiesféricas amarillentas, la “bocha cabeceta”, Santolina chamaecyparissus, (Fotografia nº42), tiene sus boletas listas para recoger a partir de la festividad de San Juan, con ellas se harán infusiones con múltiples beneficios para el organismo.

                Llaman la atención en plena primavera,  por su abundante presencia y colorido hierbas de las llamadas arvensens, ruderales, silvestres o simplemente malas hierbas de los cultivos habituales, que están presentes en los accesos del área de alimentación, muchas de ellas son de la familia de las crucíferas pudiéndose distinguir una con las flores amarillas y sus frutos alargados, la “rabaniza”, Erucastrum nasturtifolium que coloniza la parte de terreno que ha sido levantado en la cara sur (Fotografia nº43). Otra de flores rosáceas como el “tallahuesos” que salía en los campos de cultivo a falta de herbicidas y que debido a su dureza, cuando se segaba a mano, los segadores se hacían daño en las manos, es la Malcomia africana, (Fotografia nº44), también aparece mayoritariamente en la parte del terreno que se ha movido para hacer el camino de acceso al alto de la muela, en los escombros de la cara norte, allí se encuentra en gran cantidad.

                La “coroneta”, Cardaria draba, (Fotografia nº45), está presente en los accesos a la muela y la llamada popularmente “bolsa de pastor”, Capsella bursa-pastoris (Fotografia nº46), tiene propiedades vasoconstrictoras y hemostáticas.
Por toda la cara sur de la muela, aparecen en el suelo con sus flores amarillas, matas de la familia de las resedáceas, la llamada “apaciguariños”, Reseda lutea, con sus frutos en forma de pimientillos, (Fotografia nº47).

                De la familia de las gramíneas, desde principios de Mayo, las “espiguillas” están creciendo a los lados de los caminos, se trata del Hordeum murinum, (Fotografia nº48), pariente de la cebada cultivada.

                De las malváceas, la “malva”, Malva sylvestris, (Fotografia nº49), se encuentra muy abundante, esta hierba florece desde la primavera hasta el otoño si le es propicio, sus flores son de color rosado y su presencia se asocia a suelos bien abonados con estiércol, muy nitrofilados. Igual que el “marrubio” (Fotografia nº50), hierba perenne de color gris, de la familia de las labiadas, Marrubium vulgare, y de olor bastante fuerte. Tanto la "malva" como el "marrubio son plantas con un uso, en medicina popular muy extendido, con propiedades curativas muy apreciadas sobre todo para las gripes o enfriamientos.

Otras plantas presentes en los alrededores de área y propias de terrenos abonados son los “cardos borriqueros”, Eryngium campestre (Fotografia nº51), de la familia de las umbelíferas, se encuentran abundantemente al borde los caminos. Al igual que otra que forma corros de vivos colores, es la “margarita”, su olor no es agradable a diferencia de las manzanillas, se llama Anacyclus clavatus, (Fotografia nº52) y es de la familia de las compuestas.

 

                Con cualidades medicinales diuréticas, podemos encontrar en las acequias que rodean al área de alimentación la planta llamada popularmente “cola de caballo”, es de la familia de las equisetáceas, el Equisetum ramosissimum, (Fotografia nº53).

                En total se ha citado y expuesto características de una comunidad vegetal con un poco más de medio centenar de plantas, espero que sirva este informe para  aproximarlas a cualquier amante de la naturaleza que visite esta área de alimentación.

Manuel Castillo Miralbes

 

Bibliografía consultada

Ferrández, J.V. y Sanz, J.M (1993). Las plantas en la medicina popular de la comarca de Monzón. Colección de Estudios Aragoneses, 351 pp.

Pedrocchi, C (1998). Ecología de Monegros. Instituto de Estudios Altoaragoneses. 430 pp.

Zaragoza, C. (1997). Nombres comunes de plantas arvenses en Aragón. Información técnica nº 32. D.G.A. 39 pp.

Villar et al., (1992). Planta medicinales del Pirineo Aragonés. CSIC, 288 pp.